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Filosofíia del implante


Reparación ósea primaria (ROP)

La implanto-prótesis, después de muchas controversias, es por fin considerada en el mundo científico y académico como una disciplina oficial en el ámbito terapéutico.

Reparación ósea primaria (ROP)
A través del tiempo fueron creados muchos tipos de implantes que han dado origen a las filosofías mas diferentes; recordamos de hecho: los implantes en punta (Formiggini), a lamina(Linkow), a rosca con hélice (Garbaccio), los implantes a disco (biskimplant), y muchos otros, hasta llegar a los implantes cilíndricos atornillados óseo-integrados de Branemark.

Con la llegada de la óseo-integración se ha revolucionado completamente el pensamiento y la técnica implantar; se han unificado las técnicas, el grado de esterilización, las instrumentaciones, los tiempos y niveles de cicatrización. Sobre todo se plantearon los protocolos de trabajo y la selección del paciente.

Además se dictaron "las reglas" para definir los principios de la óseo-integración:

PRINCIPIOS DE LA OSEO-INTEGRACION y el éxito clínico (Branemark)
  • Elevada biocompactíbilidad del material implantar
  • Diseño implantar adecuado para lograr estabilidad primaria
  • Cantidad de hueso adecuada, con características idóneas
  • Preparación correcta del lecho implantar
  • Ausencia de contaminaciones que interfieren en la cicatrización
  • Suficiente encía adherida peri-implantar para recubrir el implante
  • Ausencia de cargas oclusales en la etapa de cicatrización

Sucesivamente, investigadores del grupo de Arbrektsson, han postulado los nuevos principios de la óseo-integración y así se refieren a todos los que utilizan en la actualidad este tipo de implante. En seguida ilustramos los nuevos principios:

PRINCIPIOS para LA OSEO-INTEGRACIÓN y el éxito clínico (Albrektsson)
  • Implantes individualmente inmóviles
  • Ausencia de radio-trasparencia perimplantar
  • Funcionalidad implantar con ausencia de dolor, parestesia, neuropatías, infecciones.
  • Pérdida ósea, bajo carga, no superior al 0,2% anual
  • Mantenimiento de los implantes: 85% a 5 años, 80% a 10 años

Como se observa, el concepto de óseo-integración ya tenía muchas controversias en los tiempos de Branemark y Arbrektsson. Lo que estuvo claro desde entonces para los dos pesquisadores fue: la larga duración y la predicibilidad del resultado de la terapia.

El implante de Branemark, inicialmente, fue utilizado "científicamente" sobre todo para la realización de prótesis totales en pacientes completamente edéntulos. Esto llevó a una gran aplicación de implantes en el área entre los dos forámenes mandibulares, donde el hueso normalmente es suficiente y de excelente resistencia al trabajo; en esta área, de hecho, el hueso es casi siempre de densidad D1-D2 (clasificación de C.E.Misch), y es también la zona dónde se está estudiando la aplicación de la carga inmediata. Eso fue de gran ayuda para la disciplina protésica porque se ha podido estabilizar, por fin, las prótesis totales inferiores, que han sido, desde siempre, uno de los problemas más difíciles de solucionar para el odontólogo a causa de su inestabilidad, movilidad, etc. o reemplazarla hasta por prótesis fijas a palizzata. Otro beneficio que aportaron los implantes óseo-integrados, fue el entendimiento del concepto "de disminución de la velocidad de reabsorción, por atrofia, por no trabajo, del hueso alveolar". De hecho, gracias a los implantes, que restablecen la función del área edéntula, el hueso vuelve a un trofismo funcional recobrando la resistencia y la elasticidad típica de un hueso sano. Estudios longitudinales han demostrado un porcentaje de éxito de este tipo de terapia, superior al 90%. Por esto ha sido elegido el implante de referencia y a través del tiempo ha sido copiado por la mayor parte de las empresas productoras de implantes.

La única modificación que fue hecha en el sistema de Branemark estuvo relacionada con la rigidez del protocolo que limitó grandemente la elección de los pacientes y por lo tanto disminuyó la aplicabilidad de los implantes; efectivamente esto ha alterado el real porcentaje de éxito (que obviamente resultó elevado porque los pacientes son rígidamente seleccionados), pues fue reducida la cantidad de pacientes sometidos a terapia implantar.

En todo caso, después de un largo período de éxitos conseguido con implantes de forma más o menos parecida a los de Branemark, se ha empezado a valorar otras posibilidades terapéuticas y por lo tanto se han introducido en el mercado los primeros sistemas de implantes cilíndricos de óseo-integración (Calcitek, IMZ, Core Vent EE.UU. etc.) y aquellos aplicables por vía transmucosa (Bonefit, Suiza) aunque siempre refiriéndose a los ideales de la óseo-integración (3-10).

Paralelamente, otros empezaron a proponer técnicas alternativas hasta que en el 1974 , el Prof. Schenk publicó sus estudios sobre la reparación ósea primaria (ROP), un nuevo y revolucionario mecanismo de reparación del hueso fracturado; sucesivamente autores como Rhinelander y Mc Kibbin han profundizado este estudio y en el 1992 se inicio un estudio sobre la posibilidad de aplicación de carga precoz a los implantes, la Reparación Ósea Primaria (Corigliano et. All). Tal experimentó dio resultados tan buenos que basados en ellos muchos pesquisadores, especialistas de la materia trabajaron hasta identificar en la Reparación Ósea Primaria un nuevo tipo de reparación, diferente de la óseointegración y que desde ahora llamaremos OSEO-CONEXIÓN.

¿Por qué hemos sentido la necesidad de utilizar un nuevo término técnico para describir aparentemente un fenómeno ya conocido?
La respuesta es simple y obvia: la óseo-integración se refiere a un sistema de reparación que lleva el tejido óseo a cicatrizar alrededor de los implantes después de unos 120 días por calcificación de la matriz depositada por los osteoblastos perimplantares con un contacto entre hueso neoformado y superficie del implante de cerca de un 50%

Esto significa que el cuerpo extraño ha sido integrado efectivamente en el sistema pero lo que nos preguntamos es: ¿por qué para una cantidad tan mínima de contacto necesitamos tanto tiempo de reparación, si un hueso fracturado para reparación sólo necesita 45 días y el contacto entre las superficies contrapuestas es total? ¿Y como debemos valorar la reparación descritas por Schenk, Rinelander y Me Kibbin ?
Nuestra respuesta es que:
si un sistema implantar permite al hueso operado cicatrizar sobre los implantes en el tiempo que lo hace una fractura simple, con una media de contacto entre hueso e implante del 70%, podemos afirmar que no se trata del mismo fenómeno del óseo-integración pero si de algo más biológico.

Por eso creemos que es mucho más apropiado llamar óseo-conexión este mecanismo de reparación, aunque todavía es algo poco conocido, que vamos a describir enseguida tratando de dar a conocer los estudios que han hecho el proyecto implantar que presentamos en este trabajo y que se llama True Max Implant system (TMI).

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